Grupo OTP a recibido el certificado de Empresa Familiarmente Responsable (efr) que la Fundación Másfamilia otorga. German Cañavate, responsable de la implantación y miembro del equipo de dirección de Grupo OTP explica más en profundidad en que consiste la certificación qué supone para la empresa recibirla.

¿Qué es el certificado de empresa familiarmente responsable?

El certificado efr es un distintivo que se otorga a aquellas empresas que implantan un sistema de gestión de conciliación entre vida personal y laboral, a través del modelo de la Fundación Másfamilia.  Este modelo está basado en una serie de normas publicadas por MásFamilia y cuya implantación debe acreditarse a través de una auditoría realizada por una entidad certificadora.

¿Qué requisitos debe tener una empresa para poder obtenerlo?

Cualquier empresa puede acreditarse según el modelo efr, desde micropymes hasta grandes empresas. El único requisito que se debe cumplir es que se trate de una organización que conjugue con los valores de conciliación y esté buscando las ventajas estratégicas que esta certificación otorga.

Para obtener el certificado, se debe pasar una primera etapa de implantación, donde a través de una consultora y/o formadores homologados se implanta el sistema efr, y en una segunda etapa, se debe pasar una auditoría externa con una entidad certificadora homologada por Fundación Másfamilia.

¿Qué supone para Grupo OTP la obtención de esta certificación, tanto interna como exterior mente?

Para Grupo OTP ha sido más sencillo de implantar de lo que pensábamos. Pues estamos aplicando políticas de conciliación desde hace mucho tiempo. Lo que necesitábamos era ponerlas en valor y plasmarlas en un documento para que fueran conocidas por todas las personas de la organización. Muchas de las medidas conciliadoras de las que disponíamos eran desconocidas o llevaban tanto tiempo implantadas que la gente no las valoraba en su medida.

Al implantar el modelo efr, hemos puesto en valor todo lo que hacemos. Medimos también el grado de uso y utilidad de cada una de las medidas, y por lo tanto podemos seguir un modelo de mejora continua, añadiendo nuevas medidas y quitando aquellas que no se utilizan. Está siendo toda una experiencia reveladora y la gente está entusiasmada con el proyecto.

El otro día, aplicamos una nueva medida implantada a raíz de la certificación, que es tan simple como acompañar a tus hijos pequeños el primer día de colegio y me sorprendió mucho la gratitud de los compañeros respecto a esta medida, que no supone apenas inversión para la empresa, y supone una motivación extraordinaria y por su puesto un impacto en la marca OTP.

Para os más escépticos con este tema, quiero destacar que la implantación de un sistema de conciliación no es un fin sino un medio. Es decir, el fin no es conciliar por conciliar, sino que se buscan una serie de ventajas organizativas y estratégicas donde el sistema ha demostrado tener efectividad: mejora de la reputación, retención del talento, clima y satisfacción, compromiso, productividad, salud y bienestar.

¿Cuál es el camino a partir de aquí?

A partir de aquí se podría decir que no hemos hecho más que empezar. Queda mucho trabajo por hacer. Hay que recordar que el sistema de gestión sigue el círculo virtuoso de mejora contínua PDCA, por lo que una vez iniciado el proceso debemos planificar las acciones a realizar cada año, llevar a cabo cada una de las etapas planificadas, medir el impacto en las personas y la organización y a partir de aquí, rediseñar el proceso para volver a empezar.

El modelo efr no es estático, sigue un proceso de evolución basado en los resultados. De esta forma, una empresa empieza con un certificado de nivel D y con el tiempo y los resultados puede acabar alcanzando el nivel A o incluso A+. Cada vez que se da un salto de nivel, el modelo efr es mucho más exigente. Hay que recordar que todas las medidas de conciliación implantadas se deben a un resultado medible y por lo tanto deberemos elaborar objetivos e indicadores, aunque el propio modelo te marca una serie de objetivos a cubrir para superar cada una de las etapas.

¿Cree que es posible que todas las empresas españolas se conciencien? ¿Qué le diría a aquellas que están luchando por convertirse en una EFR?

El modelo efr surge de la necesidad de atender a lo más importante que tenemos todos, que es la familia. Además, responde a un modelo económicamente sostenible, que actualmente en España nos lleva a un panorama en el que no tenemos garantizadas nuestras pensiones. Todo ello provocado por falta de políticas de natalidad y conciliación que tenemos en este país. Pero también sabemos que todas las empresas tienen como principal objetivo ser rentables y producir beneficios. Es por eso que el modelo efr busca una doble función, por un lado pretende reportar beneficios organizativos y estratégicos a las empresas: recordar que está demostrada su eficacia en la mejora de la reputación, retención del talento, clima, etc., y además, también tiene como objetivo a las familias, la infancia, incorporación al mercado de personas con discapacidad, las relaciones familiares, el medio ambiente y salud pública.

Por lo tanto, hay que ver este sistema como un modelo de negocio que reporta beneficios tanto a las organizaciones como a la sociedad. Solo hay que mirar a las empresas grandes, a las que más beneficios generan. Si éstas lo están implantando, no es porque les sobra el dinero, sino porque han visto que pueden mejorar mucho su competitividad de mercado y los beneficios. Y por supuesto, el modelo es asequible para cualquier organización, pequeñas y grandes.