“Franceses, belgas y españoles son los trabajadores que más dificultades tienen para concentrarse en sus oficinas

La multinacional especializada en espacios de trabajo, Steelcase ha realizado un estudio en el que analiza la capacidad de concentración de los trabajadores. Según las conclusiones obtenidas, cada persona que trabaja en una oficina diáfana pierde una media de 86 minutos de su tiempo debido a distracciones en el entorno laboral.

La necesidad de privacidad se ha convertido en los últimos años en una demanda mayoritaria de los trabajadores de oficinas abiertas. Según esta encuesta, el 85% de los empleados no pueden concentrarse en estos espacios, mientras que la tercera parte, el 31%, asegura que tiene que abandonar la empresa para acabar su trabajo.

Este problema afecta a todo el mundo occidental por igual. El estudio establece que “Franceses, belgas y españoles son los trabajadores que más dificultades tienen para concentrarse en sus oficinas; en el extremo opuesto se sitúan los indios, chinos y mexicanos. Las personas de los países occidentales buscan privacidad en el trabajo, normalmente, para mantener conversaciones confidenciales; mientras que en China, el principal motivo es mantener, tanto la información como a uno mismo, fuera de la vista de los demás”. Cuanto más satisfecho este un empleado, mayor será su productividad y compromiso con la empresa.

En este sentido, la privacidad y concentración es imprescindible para obtener una satisfacción laboral. El informe presenta que el 17% de los empleados menos comprometidos y más insatisfechos dijeron que no podían concentrarse fácilmente en el trabajo. A la inversa, el 98% de los empleados que mostraron un mayor compromiso dijeron que podían concentrarse fácilmente.

Pero el poder trabajar sin ser interrumpidos no se limita exclusivamente a colocar cuatro paredes y una puerta, es imprescindible la capacidad de controlar los estímulos tanto internos como externos; controlar la información, lo que los demás saben de nosotros.