Formación primeros auxilios

Un estudio liderado por Sendoa Ballesteros, profesor del departamento de Enfermería de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), analiza los conocimientos y actitudes que tienen las personas residentes en la comunidad sobre resucitación cardiopulmonar y desfibriladores externos automatizados (DEA). Según los resultados, la mayoría de la población comparte la necesidad de recibir formación para realizar una correcta asistencia ante una parada cardiorrespiratoria.

“El mero hecho de aumentar el número de desfibriladores de acceso público no mejora los datos de supervivencia si las personas no se sienten capacitadas para utilizarlo”, asegura Ballesteros. En el País Vasco, la primera normativa reguladora del uso de desfibriladores para personal no médico es de 2005, y en 2011 se consideró a toda la ciudadanía directamente acreditada para el uso del DEA.

Un 37% de las personas encuestadas en el País Vasco aseguran haber recibido formación, pero este dato queda lejos del de países como Eslovenia, donde casi un 70% de la población tiene conocimientos sobre la manera de actuar en una resucitación cardiorrespiratoria.

Junto con la formación, el reciclaje también es importante. La mayor parte de las personas que en Euskadi realizaron cursos de capacitación lo hizo cinco años atrás, “un tiempo excesivo ya que sabemos que este tipo de habilidades se olvidan con rapidez”, indica Ballesteros.

¿Sabrías reaccionar si te encontraras ante un paro cardíaco?

En un accidente, el estado y la evolución de las lesiones que sufre el accidentado dependen en gran medida de la rapidez con la que se actúe y de la correcta aplicación de los primeros auxilios.

¿Pero……por qué debo formarme?

  1. Conocer las técnicas. En un accidente, tener asumido el procedimiento de actuación nos permitirá actuar de manera casi automatica, sabremos lo que debemos hacer y lo haremos mas rápidamente.
  2. Podemos ayudar a salvar vidas. Hay que tener en cuenta que podemos encontrarnos ante una situación de este tipo en cualquier lugar y en cualquier momento, por lo que una correcta actuación puede ayudar a estabilizar a un herido.
  3. Saber que hacer y qué no hacer. Tan importante es saber qué hacer en caso de accidente como saber lo que no se debe hacer. Muchos accidentes se agravan por una incorrecta manipulación de un herido, por no avisar a tiempo a una ambulancia, por dar medicamentos, etc…

En el ámbito laboral, además de esta necesidad, existe una obligación por parte del empresario de asegurar unos primeros auxilios adecuados en caso de accidente de trabajo. El primer parrafo del art 20 de la La Ley 31/95, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales indica:

El empresario, teniendo en cuenta el tamaño y la actividad de la empresa, así como la posible presencia de personas ajenas a la misma, deberá analizar las posibles situaciones de emergencia y adoptar las medidas necesarias en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación de los trabajadores, designando para ello al personal encargado de poner en práctica estas medidas y comprobando periódicamente, en su caso, su correcto funcionamiento. El citado personal deberá poseer la formación necesaria, ser suficiente en número y disponer del material adecuado, en función de las circunstancias antes señaladas.

De la lectura de este artículo podemos resumir que el empresario debe:

  • Analizar las posibles situaciones de emergencia
  • Adoptar medidas en materia de primeros auxilios
  • Designar al personal encargado
  • Formarle adecuadamente

Con el objetivo de cumplir con estas necesidades desde Grupo OTP  desarrollamos actividades especificas en primeros auxilios, dirigidas al personal designado para la actuación en caso de emergencia con el fin de que sean capaces de identificar, valorar y aplicar las medidas necesarias para actuar  en caso de accidente.

Fuente UPV/EHU/SINC