Valencia

Belen de Rueda y Carlos López establecen en un estudio de la Universidad de Granada, que es importante diferenciar entre baile y danza. El baile esta compuesto por una estructura rítmica y de pasos secuenciados y sistematizados, mientras que la danza es un concepto más amplio que puede integrar el baile pero también otro tipo de técnicas que ofrece nuestro cuerpo. 

La danza ha sido aplicada a muchos estudios sobre enfermedades y trastornos psicológicos. En su estudio Rueda y López hablan del trabajo de Sebiani y el uso de la danza-terapia en la adaptación psicológica de enfermedades crónicas como el Cáncer, la Fibrosis o el SIDA y como sus resultados confirman que es un complemento para aliviar los efectos colaterales de las terapias tradicionales: reduce la fatiga, la ansiedad, la depresión y percepción del dolor. 

En esta línea, un artículo del SINC informa sobre uno de los estudios realizados por esta pareja de científicos y la compañía de circo contemporáneo Zen del Sur. Con esta colaboración se ha pretendido analizar, desde el punto de vista científico, cuál es el impacto emocional y fisiológico que ejercen sobre los espectadores una representación de música y danza. 

A través del diseño de un programa de intervención durante la observación de un espectáculo de danza-circo en directo y la realización de ejercicios relacionados con la identificación de recursos expresivos de movimientos musicales, se ha demostrado que asistir a representaciones de este tipo puede mejorar notablemente la calidad de vida y salud de los pacientes. Según el reportaje, su trabajo revela que “incluir las artes escénicas como un hábito de vida puede ser muy beneficioso para la saldo”. Se trata de una herramienta que también contribuye al desarrollo de habilidades comunicativas a través del uso del lenguaje corporal y los recursos expresivos. 

Rueda y López declaran que su trabajo “ha confirmado que existe una correlación directa entre el impacto emocional y el fisiológico”, es decir, que lo que el público explicaba haber sentido mientras veía el espectáculo se relacionaba con lo que la medida objetiva de su frecuencia cardíaca mostraba. Están convencidos de que es posible modificar el estado de ánimo de los pacientes mediante la danza y la música convirtiéndose en un recurso idóneo para elaborar programas de intervención que ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas.