Games

Por Dolores Cardona. Cada día dependemos más de la tecnología. La comunicación, las relaciones, los eventos importantes… los aparatos tecnológicos son una constante, como si fueran parte de nosotros. Tampoco hay que demonizarlos, tienes sus pros y sus contras, pero los aspectos negativos parecen ser mucho más potentes en los niños.

El Hospital de Capio Nightingale de Reino Unido abrió en 2010 sus Servicios de Adicción a la Tecnología. Con el paso de los años, los niños llegan a la consulta a edades cada vez más tempranas. El doctor Richard Graham declaró al elmundo.es que “los niños nacen hoy en día en un entorno tecnológico y muchos padres tienden a usar las tabletas y smartphones como si fueran niñeras”.

China es el primer país del mundo, según el The New York Times, que ha diagnosticado la adicción a Internet como una enfermedad o un desorden clínico. Los médicos de este país consideran que es una patología real y que para superarla hay que rehabilitarse.

La desintoxicación pasa por un estímulo de actividades fuera de la pantalla. Relaciones sociales, deporte, actividades al aire libre… Pero la mayor responsabilidad de que esto ocurra es de las familias y las escuelas. Hay que crear una relación sana y equilibrada con la tecnología, se deben fijar límites y horarios. La Asociación Americana de Psiquiatras recomienda que no se les exponga a más de dos horas de tiempo de pantalla diaria, Graham asegura que “todo depende de cada niño. Los hay que saben hacer un uso positivo y creativo de la pantalla desde edad muy temprana. Otros son más pasivos y no van más allá de los juegos de entretenimiento”.  Invita a los padres a mirar la tecnología como la comida, “hay alimentos saludables y comida basura”, lo mismo pasa con la relación que se establece con los ordenadores.

La clave es predicar con el ejemplo, el doctor asegura que “es muy fácil criticar a los niños y desesperarse con ellos sin reparar en lo que estamos haciendo nosotros, todo el día pendientes del teléfono. Hay que mostrarles, desde edades muy tempranas, todo lo que la vida puede ofrecer más allá de la tecnología”.