microchip

Muchos pacientes necesitan un control constante de su situación de salud, lo que supone una gran cantidad de visitas al médico a lo largo del año. Además, la ansiedad puede aumentar por la incertidumbre de un nuevo episodio.

El Royal Brompton Hospital de Londres en colaboración con el Servicio Nacional de Salud, ha comenzado a probar en algunos de sus pacientes un nuevo microchip. Este sensor inalámbrico permite llevar un seguimiento diario de la salud de el paciente a través de un escáner y alerta a los médicos de cualquier problema antes de que los síntomas aparezcan.

Reg Youngman acudió a urgencias tras sufrir una insuficiencia cardíaca y su médico decidió implantarle el microchip. El dispositivo fue situado cerca de su corazón gracias a una intervención mínimamente invasiva. Este sistema de control es capaz de detectar cualquier cambio en su presión sanguínea. Si los doctores detectan algún problema, le llaman para cambiar su tratamiento. “Ahora me siento mucho mejor. Los médicos pueden controlar mi situación. Me siento más seguro. Antes no sabía si iba a ocurrirme algo, algo grave, algo que podría afectar a mi salud seriamente”, asegura Youngman.

Según un informe realizado en Estados Unidos, este tipo de control sobre los pacientes puede reducir considerablemente las consultas en urgencias. El cardiólogo Martin Cowie explica que muchos pacientes caminan en la cuerda floja: “mucho flujo sanguíneo, poco flujo, demasiado tratamiento, poco tratamiento… Esperamos que este nuevo dispositivo nos ayude a mejorar este control para poder mantenerlos alejados del hospital”.

Esto ayudará a mejorar notablemente la calidad de vida de las personas con patologías crónicas o enfermedades de riesgo.