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El cáncer es una de las principales causas de defunción a nivel mundial: se estiman más de  12 millones de casos nuevos y más de 7 millones de muertes por su causa en todo el mundo. Más del 70% de las muertes por cáncer se producen en los países de ingresos bajos y medios, y se prevé que la cifra aumentará.

Aproximadamente un 30% de las muertes por cáncer son debidas a cinco factores de riesgo: índice de masa corporal elevado, ingesta reducida de frutas y verduras, falta de actividad física, consumo de tabaco y consumo de alcohol.

Estos aspectos de salud pública son los que se recuerdan cada 4 de Febrero, pero es importante indicar también que 19% de todos los cánceres son atribuibles al medio, incluido el entorno laboral, lo que se traduce en 1,3 millones de defunciones anuales.

El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) de la OMS ha clasificado 107 sustancias, mezclas, y situaciones de exposición como carcinógenas para las personas. La lista abarca todas las formas de amianto, varios productos hallados en el medio como el benceno, el arsénico en el agua, el cadmio, el óxido de etileno, el benzo[a]pireno y la sílice, radiaciones ionizantes como las emitidas por el radón, las radiaciones ultravioleta, incluidas las cabinas de bronceado, los procesos de producción de aluminio y carbón, las fundiciones de hierro y acero, y la industria de fabricación de caucho.

La mayor parte de los riesgos de exposición del cáncer profesional son prevenibles. En todo el mundo hay unos 125 millones de personas expuestas al amianto en el lugar de trabajo. Según estimaciones de la OMS, más de 107 000 personas mueren cada año por cáncer de pulmón, mesoteliomas y asbestosis debidos a la exposición ocupacional al amianto. Una de cada tres muertes por cáncer ocupacional se debe a este producto.

Es importante que se elaboren programas de prevención contra el cáncer que además de fomentar los hábitos de vida saludables reduzcan la exposición a productos químicos y al humo de tabaco en el lugar de trabajo y en el medio, así como el resto de factores de riesgo de origen laboral. Sin olvidar que deben aumentarse los medios destinados a la investigación

Fuente: OMS