Heart

El 29 de septiembre se conmemora en más de cien países el Día Mundial del Corazón con el objetivo principal de concienciar y sensibilizar a la población sobre la importancia de la prevención de las enfermedades cardiovasculares, las cuales son la principal causa de mortalidad en nuestro país y en todo el mundo.

Según la OMS, un altísimo porcentaje de las muertes prematuras por esta causa podrían evitarse siguiendo un estilo de vida saludable y disminuyendo los factores de riesgo principales, que incluyen los niveles elevados de colesterol, la hipertensión, la diabetes no controlada, la obesidad y el tabaquismo. Sin embargo, y debido a nuestro estilo de vida actual, se han sumado nuevos factores de riesgo a los ya mencionados que facilitan el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares, como son la apnea del sueño, el estrés, la contaminación y el consumo de drogas.

Tomémonos ahora un minuto para hacer un ejercicio de autoanálisis y preguntarnos: ¿Cuántos de estos factores de riesgo poseo? Si la respuesta es ninguno, perfecto! Tu estilo de vida es  completamente saludable. Si por el contrario la respuesta es 1 o más, estamos en situación de riesgo y por lo tanto debemos actuar desde este mismo instante. Como dijo Joseph Leonard: “El ser humano pasa la primera mitad de su vida arruinando la salud y la otra mitad intentando restablecerla”. Pero como dice nuestro refranero: “Nunca es tarde, si la dicha es buena”.

¿Y qué podemos hacer para disminuir estos riesgos? La Fundación Española del Corazón nos ofrece 10 recomendaciones para disminuir el riesgo de padecer las enfermedades cardiovasculares, o para mejorar nuestra calidad de vida si ya hemos sufrido una de ellas:

  1. Practica una alimentación cardiosaludable: equilibrada y variada. Las frutas, verduras, hortalizas, pescado, aceite de oliva, carnes magras, cereales y lácteos desnatados no deben faltar en tu cocina. Recuerda: sal, azúcares y alcohol sólo en pocas cantidades.
  2. Dedica 30 minutos diarios a hacer ejercicio. Elige el ejercicio que más se adapte a tu condición física: caminar, bailar, correr, actividades al aire libre… ¡Muévete por tu salud!
  3. No fumes. Y si lo haces, ¡déjalo ya! Aun fumando poco se multiplica el riesgo de sufrir ataques cardiacos o cerebrales. Busca ayuda si no puedes dejarlo solo. Tu médico evaluará tu estado y te aconsejará sobre cómo conseguirlo. ¡Querer es poder!
  4. Controla tu peso. Mide tu Índice de Masa Corporal (IMC). Es fácil: divide tu peso en kilos entre tu altura en metros elevada al cuadrado. Si el resultado es mayor de 25 kg/m² se considera sobrepeso. Por encima de 30 kg/m² es obesidad.
  5. Vigila la grasa acumulada en el abdomen, ya que es peligrosa para el corazón. Mide tu perímetro abdominal a nivel del ombligo. En la mujer debe estar por debajo de 88 cm y en los hombres por debajo de 102 cm.
  6. Comprueba tu tensión arterial. Si eres una persona sana verifica anualmente que tu tensión sigue por debajo de 140/90 mmHg. Si eres hipertenso también debes mantenerte por debajo de estas cifras. Si ya has sufrido un problema cardiovascular, cerebrovascular, renal o eres diabético, tu tensión tiene que estar por debajo de 130/80 mmHg. En estos últimos casos, los controles y medidas preventivas han de ser continuos.
  7. Revisa tus niveles de colesterol y glucosa. La mejor manera de mantenerlos a raya es seguir una dieta sana y hacer ejercicio. Si tras un análisis en ayunas tus cifras están por encima de 190 mg/dl de colesterol total y 110 mg/dl de glucosa, debes consultar con un especialista.
  8. Conoce tu riesgo cardiovascular y cuál debe ser tu estilo de vida. Acude al médico con un examen físico y tus antecedentes personales y familiares. Consúltale todo lo que quieras: qué dieta seguir, qué ejercicios hacer, qué factores pueden perjudicar tu salud… Actuar a tiempo es la clave para reducir los peligros.
  9. Comparte tus dudas y problemas. Intercambiar experiencias te permite aprender y dar ejemplo para que otras personas se interesen por cuidar su corazón. Recuerda también que tu familia puede ser un gran estímulo y apoyo para superar cualquier dificultad en el cumplimiento de los objetivos de salud. ¡Cuenta con ellos!
  10. Aprende a controlar tu estrés y ansiedad. El aumento de tensión emocional es peligroso para el corazón. El estrés en casa y en el trabajo hace más difícil seguir un estilo de vida cardiosaludable. ¡Relájate!

Siguiendo estas 10 recomendaciones mantendremos un estado de salud cardiovascular óptimo. Porque recuerda que “más vale prevenir que curar

 

Fuente: Fundación Española del Corazón