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El estrés de origen laboral es más caro de lo que puede parecer.

Su coste para las organizaciones va más allá del absentismo y la disminución de la productividad. Los trabajadores soportan además el coste de una mala salud y de merma de la calidad de vida. En última instancia, quienes lo pagan son la economía nacional y la sociedad.

Un nuevo informe de la EU-OSCHA examina los costes del estrés de origen laboral y muestra que, contra la creencia popular, cuesta más ignorar el estrés que abordarlo.

Descarga el informe (en inglés)