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Ocho de cada diez españoles sufren dolor lumbar en algún momento de su vida, de los cuales el 20 por ciento se convierte en una dolencia crónica.

Según datos de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE). Estos pacientes sufren un peor pronóstico en su recuperación y una peor calidad de vida, además de constituir más de un 70 por ciento de los costes totales que genera esta dolencia a la Sanidad Pública. Este gasto, equivaldría a un 2,1 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) del país, según la REIDE. Muchos de estos casos son de origen laboral y pueden evitarse con una correcta adaptación de los puestos de trabajo

¿Qué es la lumbalgia?

La lumbalgia es el dolor que se produce en la región inferior de la espalda. Esta región inferior o lumbar se compone de 5 vértebras con sus discos, raíces nerviosas, músculos y ligamentos. Las vértebras de esta región son las más grandes y soportan un mayor peso.

¿Cuales son los síntomas?

Agudos

  • Dolor de comienzo brusco que aparece normalmente durante un esfuerzo pudiendo extenderse hacia las nalgas.
  • Empeora con los movimientos y con la tos mejorando con el reposo.
  • Existe cierta limitación de los movimientos de la columna y de la elevación de la pierna.
  • El episodio suele afectar a un solo lado (unilateral).

Crónicos

  • Dolor constante o progresivo, bilateral o alterno.
  • Empeora por la noche y en reposo.
  • Rigidez lumbar matutina.
  • Limitación de los movimientos de la espalda y de la elevación de la pierna.
  • Atrofia muscular (en casos avanzados).

dolor lumbar

¿Que actividades laborales pueden provocarla?

  • Trabajos que se hagan de forma repetitiva,
  • Levantamiento y manejo de pesos
  • Realización de movimientos forzados con el tronco inclinado o en rotación.
  • Posturas mantenidas largo tiempo (sentado o de pie)
  • Exposición a vibraciones (vehículos o maquinarias).
  • Condiciones ambientales de trabajo adversas (climáticas, psicológicas organizacionales, etc.).

¿Como prevenir el dolor lumbar?

Lo más importante es actuar ergonómicamente sobre el puesto de trabajo: evitando la manipulación directa de cargas, promoviendo la utilización de ayudas mecánicas; estableciendo un buen diseño de las tareas y actividades; informando y entrenando al trabajador para que evite las posturas o movimientos peligrosos. Todo ello contribuirá, sin duda, a una reducción del riesgo.

  • No flexionar la columna con las piernas rectas.
  • Doblar las rodillas sosteniendo el peso junto al cuerpo.
  • No levantar objetos por encima de los hombros; si fuera preciso, utilizar un taburete.
  • Evitar la flexión de tronco hacia un lado o esfuerzos con una mano al intentar mover algún objeto.
  • Una vez que se ha tenido un ataque de lumbago, es probable que se vuelva a repetir en el futuro.
  • Cuando tenga que estar de pie durante mucho tiempo utilizar un soporte para mantener un pie más elevado que el otro alternativamente).
  • No usar zapatos de tacón alto.

Cuando se haya superado el ataque agudo (disminución del dolor y el espasmo muscular) mediante la aplicación local de calor, es importante:

  • Aprender una buena postura mecánica corporal.
  • En casos de obesidad, intentar reducir el peso
  • Controlar el peso y hacer ejercicio regularmente.
  • Iniciar, aconsejado por un especialista; un programa progresivo de ejercicios terapéuticos y rehabilitadores si es necesario.

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