Numerosos estudios aseguran que entre el 70 y el 90 por ciento de los accidentes de tráfico se producen de manera directa o indirecta por el factor humano y entre sus causas, además del cansancio, el alcohol y el exceso de velocidad, las distracciones al volante tienen una gran incidencia.

El uso del gps, fumar mientras se conduce, sintonizar una emisora, hablar por teléfono e incluso el uso del manos libres provocan numerosos accidentes.
Además estos malos hábitos se dan en mayor medida en los desplazamientos dentro del horario laboral ya que los trabajadores no desconectamos mientras conducimos y nuestros coches parecen “oficinas móviles”.
¿Cómo podemos evitar estas causas?
Las campañas de concienciación de la DGT y demás organizaciones resultan efectivas, pero deberían complementarse con formación continua a los trabajadores que realizan desplazamientos en su horario laboral.
Si consideramos el problema desde el ámbito de la prevención de riesgos laborales, la propia ley de prevención habla de formación teórico-práctica, adecuada y suficiente, y además debe ser periódica si es necesario.
Los planes de seguridad vial en las empresas se presentan como una buena solución, ya que además de gestionar la movilidad incluyen un apartado muy importante dedicado a la formación en técnicas de conducción eficiente para los trabajadores y campañas de concienciación.
Pero además en estas acciones formativas deben estar presentes otros aspectos como los factores psicosociales, la organización y los ritmos de trabajo.
Ya lo afirmaba hace unos años el Catedrático de seguridad vial Luis Montoro: “Ahora sabemos que hay muy pocos accidentes por una mala ejecución de las maniobras y que estos se producen generalmente por una mala toma decisiones, proceso que resulta vital para evitar el accidente y en el que las variables psicosociales desempeñan un papel fundamental”.