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La jornada laboral supone para la gran mayoría un tercio de cada día, seis, siete, ocho o más horas si contamos el tiempo que nos supone ir y volver. Para aquellos que trabajan en una oficina, su empleo supone muchas horas sentados, horas a las que se suman las que pasan al volante, para que luego acaben de nuevo sentados en el sofá.  El cardiólogo Valentín Fuster apunta unas sencillas recomendaciones para hacer más llevadera y, sobre todo, más sana la jornada laboral.

Planificar el trabajo

Establecer un orden de prioridad en las tareas, buscar y añadir los datos de contacto de las personas implicadas o fijar alarmas en el ordenador para controlar los tiempos o el momento de hacer una llamada pueden ayudar a optimizar el flujo de trabajo.

Iluminar de forma adecuada

Una iluminación insuficiente puede causar fatiga visual y dolores de cabeza pero también somnolencia y falta de concentración. La luz natural es la más saludable, atenuada por cortinas o cristales tintados para modular la luminosidad, pero si esta no es posible, hay que evitar las fluorescentes y  escoger luces cálidas.

Controlar la postura corporal

Si se pasan horas en un escritorio es importante disponer de muebles que promuevan una postura saludable. La mesa debe ser espaciosa, es conveniente que la silla disponga de reposabrazos y un respaldo flexible y que bajo la mesa exista un reposapiés. Si la jornada laboral se realiza de pie el profesional debe sentarse cada cierto tiempo y llevar zapatos con empeine reforzado y tacón bajo.

Activar el cuerpo

La postura es tan importante como la flexibilidad. Cambiar de postura de forma frecuente o realizar ejercicios con hombros y cuello promueven la salud cervical. Levantarse y caminar cada cierto tiempo ayuda también a desentumecer los músculos y evitar dolores de espalda. Parar a media mañana Una parada a media mañana ayuda a reactivar la mente y el cuerpo para el resto de la jornada. Lo ideal es desconectar no sólo del trabajo, sino también de las relaciones laborales y las preocupaciones personales.

Comer sano

El tupper puede ayudar a preparar comidas ligeras que no obstaculicen el trabajo vespertino, evitar la comida rápida y controlar la dieta. La fruta puede decorar el escritorio y ser un tentempié saludable, además de aportar un extra de energía para la actividad diaria.

 

Personalizar el entorno

Una buena salud emocional es la mejor compañía para vitalizar el día a día, así, las fotos familiares, los pequeños regalos de escritorio o los dibujos infantiles son elementos de apoyo fundamentales.

Incluir plantas en el espacio laboral

Reducen el estrés, alivian los síntomas depresivos y aumentan el optimismo. Es mejor elegir las que duran todo el año, las que se adapten a todo tipo de luz y aquellas sin flores, ya que estas últimas requieren más cuidados.

Condiciones ambientales

El ruido, el olor o la temperatura pueden afectar al bienestar y concentración en el trabajo. Un consejo práctico es bajar lo más posible el sonido del móvil o del teléfono fijo, así como los efectos de sonido del ordenador.

Finalizar la jornada con orden

Tan importante es planificar el día por anticipado como terminarlo con la mente libre para disfrutar del tiempo de ocio. Para ello, se puede organizar el espacio de trabajo antes de dejarlo poniendo orden en el escritorio o anotar el trabajo pendiente para el día siguiente.

Estos consejos aparecen en el libro El círculo de la motivación, de Valentín Fuster.

Fuente: 20 minutos