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Aunque las estadísticas reflejen un descenso de la siniestralidad en el trabajo, las tesis sindicales sostiene que esta reducción no es sinónimo de que haya seguridad, advierten los servicios de Salud Laboral y Prevención de Riesgos. Que los accidentes en el tajo hayan bajado debería ser motivo de ánimo porque los pasos dados en la lucha contra la mortalidad en el puesto de trabajo andan por el buen camino. Pero no es así. Hay otras razones.

«La crisis económica que sufrimos desde 2008 ha provocado una mayor presencia de los empleados en su puesto de trabajo, tanto porque se reducen las bajas por incapacidad temporal como porque disminuyen las horas de vacaciones y festivos». Esta era una de las conclusiones extraídas por la consultora Adecco en el primer informe sobre absentismo.

La causa coincide con las intuiciones manifestadas por los sindicatos: el miedo a perder el empleo en plena crisis. Este temor ha provocado un mayor interés por mantener la presencia física en el puesto de trabajo, explicaron en su día los autores del informe.

Otra estadística, en esta ocasión de la consultora Randstad, reflejaba hace casi dos años que ocho de cada diez empleados pasan ahora más horas en el puesto de trabajo y seis de cada diez admitían que se quedan más tiempo solo por el temor a perder el empleo, mientras que un 24% de los encuestados aseguraba en el estudio que la falta de personal en su empresa es la principal causa de horarios más largos.