Por Sagrario Zabaleta www.m.noticiasdenavarra.com

amianto2.609 empleados componen el registro de personas que estuvieron expuestas al amianto (2.328) o que ahora trabajan con este mineral (281) en la Comunidad Foral, según el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN). El también conocido como asbesto se prohibió en 2002 en España después de probar su relación con patologías como el cáncer de pulmón o el mesotelioma pleural -tumor doloroso-.

Han pasado doce años desde que se evitara su uso, una restricción que llegó al Estado y a Navarra décadas después de que se suprimiera en otros países, como Suecia en 1982. El Instituto de Salud Pública de Navarra fue pionero en la elaboración de un registro de trabajadores expuestos a este mineral en 1998 y es “el más exhaustivo, ya que integra toda la información de la que disponía el antiguo Gabinete de Seguridad e Higiene de la Comunidad y está complementado con la información requerida a los actuales Servicios de Prevención de Riesgos Laborales”, indicaron ayer desde el Instituto.

Los efectos del asbesto contra la salud se pronuncian entre diez y 50 años después de haber estado expuesto a él, por lo que el mayor brote se concentrará entre 2020 y 2030. Al tardar tanto tiempo en manifestarse, puede que haya personas que no relacionen el amianto con su patología y otras que sí lo hagan pero que tengan dificultades para demostrar este vínculo necesario para que la Seguridad Social reconozca la enfermedad como profesional y no como común. A veces, ante la negativa de que este organismo admita la patología profesional, el afectado debe recurrir a los Tribunales.

Debido a esta problemática, el departamento de Salud del Gobierno de Navarra anunció ayer que firmará un convenio con el Estado para facilitar a estas personas enfermas por el amianto el reconocimiento del origen laboral de su patología. “Este pacto trata precisamente de evitar la judicialización de los casos”, remarcaron desde el Instituto de Salud Pública. “Continuamente hacemos informes para el Instituto Nacional de Seguridad Social. Hoy mismo -por ayer-, hemos emitido uno. En algunos casos, este organismo reconoce directamente la enfermedad como profesional, pero en otros no. En caso negativo, la familia si quiere, judicializa su reivindicación”, contaron desde el Instituto.

El convenio incluye la constitución de un grupo de trabajo para coordinar las actuaciones de seguimiento de los trabajadores expuestos al amianto, intercambiar información que permita mantener las bases de los datos correspondientes y definir el tipo de pruebas diagnósticas necesarias y los informes de especialistas. En décadas pasadas, el asbesto se utilizó en la siderúrgica como aislante frente a las altas temperaturas, en hornos de fundición o panaderías; en la construcción; en la reparación de barcos; en la fabricación de trenes, embragues y zapatas de freno; en talleres de reparación de automóviles; en recubrimientos de tuberías y calderas; en la industria del amianto, cerámica, vidrio, en el aislamiento de juntas de cartón, baldosas vinílicas, masillas, mazarotas de fundición; en la fabricación de placas y tuberías de fibrocemento; en material de construcción para el tejado (uralita); en depósitos de agua, etc.

Actualmente, en Navarra hay 281 trabajadores expuestos al amianto y controlados por el ISPLN: 99 en construcción especializada; 85 en captación, depuración y distribución de agua; 34 en ingeniería civil; y 27 en residuos, entre otros sectores.

Las 2.609 personas (2.219 hombres y 390 mujeres) que han trabajado o actualmente trabajan con amianto disponen de programas de vigilancia de salud: por un lado, en aquellas empresas que en el pasado usaron este mineral y que conservan en su plantilla a empleados que estuvieron expuestos a él, sus servicios de prevención les hacen los exámenes pertinentes, igual sucede en las organizaciones que ahora trabajan con amianto, que llevan un programa muy estricto para manipular el mineral (281 trabajadores se encuentran en esta situación); y por otro lado, el Servicio de Salud-Osasunbidea se encarga del seguimiento de aquellas personas en activo que están desvinculadas de las compañías en las que se utilizó el asbesto (403 personas desarrollan ahora su actividad en otro negocio) y de las que ya se han jubilado (1.925 en estos momentos).