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NUEVA YORK, 21 Nov. (Reuters/EP) –

Varias compañías estadounidenses y europeas han afirmado este miércoles que han alcanzado un acuerdo en torno a los estándares de inspección de seguridad en alrededor de 2.000 fábricas en Bangladesh que fabrican ropa para empresas como Gap, Wal-Mart y H&M.

Estas compañías han alcanzado un acuerdo sobre las cualificaciones que han de tener los inspectores y las garantías de monitorización, si bien existen diferencias sobre cómo financiar las mejoras a nivel de seguridad.

Las empresas europeas han aceptado financiar las reformas de seguridad para las fábricas que no cumplan los mínimos, si bien el grupo estadounidense únicamente se ha comprometido a hacer un préstamo a tal fin.

“La razón por la que las fábricas textiles siguen siendo inseguras no es por la falta de estándares básicos, sino porque las inspecciones han sido llevadas a cabo por gente que no es competente y que las ha realizado de forma no transparente”, ha dicho la portavoz del Consorcio por los Derechos de los Trabajadores, Theresa Haas.

“Depende del dueño de la fábrica la decisión de si quiere solucionar los fallos detectados. No les podemos forzar a hacer esos cambios”, ha indicado el presidente de la alianza estadounidense, Jeffrey Krilla, quien pese a ello ha descrito el acuerdo como un gran paso adelante.

El mismo ha llegado en el marco de varias jornadas de manifestaciones por parte de los trabajadores del sector para solicitar un aumento en el salario mínimo y la introducción de garantías de seguridad mínimas en sus puestos de trabajo.

El lunes, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) destacó a través de un informe la necesidad de que el Gobierno de Bangladesh mejore las condiciones de trabajo en la industria textil de cara a lograr el crecimiento económico sostenible del país.

En base al informe, Bangladesh experimentó un crecimiento “relativamente alto” durante las últimas dos décadas, fundamentalmente gracias a la exportación de textiles. El país representó el 4,8 por ciento de las exportaciones mundiales de estos productos en 2011, en comparación con el 0,6 por ciento en 1990.

Sin embargo, la OIT argumentó que “el crecimiento no reglamentado de esta industria ha contribuido a deteriorar las condiciones de trabajo, lo cual ha actuado como un obstáculo al desarrollo sostenible y, además, ha provocado algunos de los peores desastres industriales de la historia”.

Así, apuntó que los trabajadores de este sector reciben uno de los salarios más bajos de la región. En agosto de 2013, el salario mínimo mensual para los trabajadores de nivel básico era de 39 dólares (unos 29 euros), en comparación con los 80 dólares (59,2 euros) mensuales que se cobra en Camboya, los 79 (58,4 euros) en Pakistán, los 78 (57,7 euros) en Vietnam, los 73 (54 euros) en Sri Lanka y los 71 (52,6 euros) en India.

“Mientras que otros países revisan sus salarios mínimos con regularidad, Bangladesh ha ajustado su salario en el sector de la confección sólo tres veces desde que fue establecido por primera vez en 1985; la revisión más reciente se remonta a 2010”, indicó la OIT.

La organización manifestó además que los últimos accidentes registrados en el sector han atraído la cuestión de los riesgos para la salud y la seguridad en el trabajo en el sector al centro de la atención mundial.

Un total de 117 personas murieron en el incendio de una fábrica en noviembre de 2012, mientras que otros 1.129 fallecieron en abril de 2013 a causa del colapso de un edificio en el que se encontraban ubicadas varias fábricas.