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Una campaña preventiva revela que el 30% del personal universitario de más de 45 años presenta síntomas de osteoporosis

Prevenir antes que curar. Con este objetivo arrancaba el pasado lunes en la Universidad de Oviedo una campaña para la prevención y diagnóstico de la osteoporosis entre el personal de la institución académica en el rango de edad por encima de 45 años que ayer se cerraba en el campus de Gijón con unos resultados que sorprendieron al equipo médico. Un 30% del medio millar de mujeres que se prestaron a realizar una densitometría para evaluar el estado de su masa ósea presentaba síntomas previos a desarrollar la enfermedad, esto es, una disminución de la densidad mineral de los huesos u osteopenia, paso previo a la osteoporosis, cuando la densidad y calidad óseas se han debilitado tanto que el riesgo de fractura es ya elevado.

Tras rellenar una encuesta de salud, las voluntarias se prestaron a realizar una densitometría por ultrasonidos -una prueba sencilla e indolora- que permite medir el estado del calcáneo (hueso del talón del pie). El equipo, con una pequeña caja con un espacio para colocar el pie, permitía obtener en pocos segundos una gráfica donde se recogía la cantidad ósea en comparación con un adulto joven del mismo género con masa ósea máxima.

El personal que entraba en el rango de osteopenia u osteoporosis fue evaluado por el doctor Arturo Canga, director técnico del servicio sanitario del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales quien junto a la especialista en Enfermería del Trabajo, la doctora Laura Mallada y el delegado del Rector de Deportes y Salud, Miguel del Valle, se mostraron “muy satisfechos” con la respuesta y el seguimiento de la campaña, desarrollada en colaboración con la empresa Pfizer.

Esta iniciativa -pionera en el ámbito de los empleados públicos de la universidad española- ha permitido poner sobre la mesa una prevalencia más alta de lo esperado -se estimaba alcanzar el 20%- en los niveles de osteoporosis, “una enfermedad silenciosa”, según el doctor Canga, “con repercusiones graves”. En Asturias, continuó el facultativo, el mapa densitométrico está por debajo de la media nacional, porque existe un infradiagnóstico de la enfermedad. “El problema es que no se explora. Hay un solo densitómetro, en el HUCA, y saturado”, apuntó Canga. Como factores de riesgo para desarrollar la enfermedad, explicó, se encuentran los estilos de vida poco saludables, donde se impone el sedentarismo y una dieta pobre en calcio, principalmente.

Fuente: www.lne.es