quirofanoCuando hablamos de intervención psicosocial en las organizaciones, estamos hablando de una intervención quirúrgica en toda regla. Unas veces será más invasiva y otras menos, pero una operación al fin y al cabo.¿Por qué? Porque buscamos una mejora significativa.

Al igual que en cirugía, en unos casos se trata de reparar tejido dañado (casos de mobbing, burnout, distrés, workaholism), en otros,eliminar o amortiguar aquello que está perjudicando al organismo en su totalidad por ser disfuncional (p.ej. desaprender prácticas de gestión y liderazgo desactualizadas para incorporar otras más adecuadas y eficaces) o incluso amplificar el funcionamiento “normal” (campañas de promoción de la salud y bienestar).

La diferencia principal estriba en que en una intervención quirúrgica el paciente no tiene que hacer nada; se tumba, se le anestesia y cuando despierta ya tiene el cambio o la mejora hecha e incorporada a su rutina diaria. Le queda, eso sí, el post operatorio que dependiendo de la reparación efectuada será más corto o más largo e incómodo.

En cambio, en una intervención psicosocial necesitamos que el “paciente” tenga su estesia bien despierta. Es más, si la persona o personas que reciben la intervención no son conscientes de la misma y no crean un nuevo hábito, no servirá absolutamente para nada, siendo tiempo y dinero tirado al cubo de la basura.

En este tipo de intervenciones nosotros damos al cliente las herramientas para la reparación o mejora y es él quien se auto aplica, en su día a día, estas herramientas adquiridas. Por supuesto con nuestro asesoramiento y seguimiento.

La sutura en este caso dependerá del propio paciente y no del “cirujano”, puesto que dependiendo de la fractura o lesión de sus creencias y prácticas obsoletas, la herida será mayor o menor.

cerebro-cremallera

Igualmente el post operatorio de la intervención psicosocial estará en función del tamaño de la rotura de ese armazón mental del paciente-cliente. Cambiar o reparar creencias obsoletas, pero sólidas, tendrá un post operatorio largo y con un alto riesgo de recaída debido al elevado número de puntos de sutura necesarios durante la intervención.

Sin embargo, unas creencias más flexibles y abiertas al cambio, apenas sufrirán el post operatorio,puesto que los puntos de sutura necesarios habrán sido muy escasos.

¿Qué es mejor entonces o más recomendable? Al igual que en la cirugía es mejor prevenir y, sobre todo, promover la salud para no tener que llegar al quirófano.

En caso de tener que solicitar una intervención, mejor hacerlo cuanto antes y no cuando la empresa se esté gangrenando a nivel individual, grupal u organizacional.

¿Es lo que hacen la mayoría de las organizaciones? Desgraciadamente, no. Como muchas personas, van cojeando, soportando lumbalgias, miopías, o peor, peligrosas hemorragias internas (p.ej. se les van quemando las personas; y esto genera un alto riesgo de fuga del talento no visible pero latente; en cuanto tenga la oportunidad, se marchará a la competencia).

pastillas

Digamos que “Burlan” el dolor a base de analgésicos (p.ej. echando la culpa a los demás y metiendo más presión), pero no solucionan las causas (prácticas obsoletas en dirección de personas).

¿Cómo evolucionan este tipo de situaciones? Como la mayoría sabemos, estas dolencias suelen ir a más (al quirófano de urgencia o directamente al tanatorio). En el caso organizacional, se produce bajo rendimiento de equipos, absentismo, bajas, alta rotación, síndrome de calentar la silla (presentismo), etc.

¿No pasa nada si seguimos con prácticas obsoletas y aparentemente inocuas en nuestra organización?Siempre tiene un coste, aunque se trate de sustituir a una persona de baja cualificación.

En las empresas de servicios de alta cualificación (p.ej. consultoras) el coste es altísimo, ya que la diferencia precisamente estriba en las personas y esto repercute en el cliente final, que es el que paga las nóminas, no lo olvidemos.

Cuando la empresa tiene que tirar del talento de sus equipos para superar épocas adversas, llenas de incertidumbre, inestabilidad e inseguridad,donde las personas son el motor del desarrollo diario y el hormigón armado de los cimientos organizacionales, es cuando la salud psicosocial, su prevención y promoción, cobra cotas de importancia astronómicas y vitales.

Y aquí la cirugía tradicional no es aplicable porque necesitamos que nuestros equipos directivos estén bien despiertos y sean conscientes del cuidado de la salud psicosocial propia y de las personas de las que son responsables, para evitar una intervención, y en caso de que tenga que darse, que los puntos de sutura y el postoperatorio sean leves.

¿Seguimos auto-engañándonos con pastillas?

Juan Pedro Sánchez, Psicólogo del trabajo y autor del blog www.lapalancadelexito.com