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La siembra y la constancia en el cuidado, es causa-efecto, de un buen desarrollo personal y organizacional

Al leer el título de esta entrada, es posible que te preguntes ¿Qué tiene que ver el bambú japonés con el desarrollo personal y organizacional?, eso les ocurrió también a los asistentes al 1er Forum de Felicidad en el Trabajo, cuando comencé la ponencia Organizaciones Saludables: Entornos Laborales más saludables, seguros y productivos con una enclenque rama de bambú en las manos, y preguntándoles, ¿qué tiene que ver el bambú japonés, con las Organizaciones Saludables?

En la cosecha del bambú japonés, además de una buena semilla, buen abono y riego constante, se requiere paciencia, dado que una vez sembrada hay que cuidarla y regarla durante siete años, un periodo durante el que no puede apreciarse ningún cambio a simple vista, no hay ningún brote verde.

Sin embargo, tras los siete años, el bambú puede crecer hasta 30 metros en un plazo de 5 a 6 semanas. ¿Qué ha sucedido? Durante los 7 años se ha conseguido una raíz firme y sólida  sobre la que crecerá la planta.

El tiempo invertido, en la siembra y cuidado del cultivo, le permite alcanzar una solidez capaz de adaptarse a los cambios de su entorno, superando con éxito, incluso los fuertes vientos monzones.

En el caso de las organizaciones saludables, la analogía con el bambú es la importancia de tener una buena semilla de base (la cultura,  los valores como la confianza, la transparencia, la comunicación, etc y cómo no, el compromiso de la Dirección), un buen abono (entorno físico seguro y entorno psicosocial saludable con liderazgos positivos, posibilidad de conciliar vida personal y laboral, recursos para la salud en el entorno de trabajo, y formas de participación con la comunidad) y un riego constante (donde se mantengan en el tiempo las acciones y podamos consolidarlas vía círculos Deming donde planificamos, hacemos, verificamos y actuamos ) porque de lo contrario, de nada sirve la semilla, de nada sirve el abono, si no somos constantes en el riego, la planta se seca y muere.

Hoy todo el mundo habla de la necesidad de implantar modelos de Organización y Empresa Saludables, pero no sólo hay que decirlo si no que hay que hacer que sean posibles, y para ello más allá de las tendencias debemos pasar a la acción, y ser conscientes que ello implica un cambio de paradigma en la gestión de las organizaciones, donde consideremos la SALUD en sentido integral, tanto laboral como financiera.

Los resultados como en el cultivo del bambú, no serán inmediatos, sin embargo, a medio y largo plazo. Las empresas que implantan estos modelos ya tienen concretado un resultado positivo de retorno sobre la inversión (ROI) según recoge el estudio, Productividad y  Empresa Saludable,  realizado por IESE Business School @iesebs , Centro Internacional de Investigación de Organizaciones .

En el cuidado de este cultivo, los prevencionistas y los responsables de gestionar personas, deben interiorizar el cambio, fijar unas buenas bases trabajando conjuntamente, para que cuando llegue el azote del viento y las situaciones de crisis en el proceso de cambio, que este nuevo modelo significa frente a los tradicionales, como ocurre con el bambú, seamos capaces de no doblegarnos ni rompernos, siendo resilientes a esas situaciones y saliendo fortalecidos de las mismas.

Yo conocí la historia del bambú japonés de mano de Montse Moré, Directora de Fundación Prevent @FPrevent, una apasionada por su trabajo, que se centra en los puntos fuertes de las personas enfocándose en sus capacidades y no en sus limitaciones.

La historia de la siembra y la constancia en el cuidado, es aplicable por analogía a cualquier situación de desarrollo personal u organizacional, hace unos días, leía a Francisco Alcaide Hernández @falcaide que decía que tu vida es el resultado de tus hábitos , que ‘nada sucede por casualidad y que vivimos en un mundo de causas y efectos: Si haces unas cosas consigues ciertas cosas y si haces otras cosas consigues otras cosas’.

 Ahora tú decides si sigues cuidando el jardín de tu vida y de tu organización, sin lugar a duda,  la siembra y la constancia en el cuidado, es causa-efecto, de un buen desarrollo personal y organizacional por ello hoy te digo dale a tu vida Bambú!