Las prácticas saludables a medio y largo plazo aumentan la productividad de los empleados.

Las empresas son responsables del mantenimiento de la seguridad en el entorno laboral, así como del tratamiento, rehabilitación e indemnización de los trabajadores con lesiones y enfermedades profesionales. Desde hace algunos años, y de manera especial en Estados Unidos, las organizaciones extienden esta preocupación por la salud más allá del entorno estrictamente laboral y de lo marcado por la ley.

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Estas iniciativas parten, por lo general, del reconocimiento de un hecho aparentemente indiscutible: las incapacidades y las faltas de asistencia resultan caras aunque tengan su causa fuera del lugar de trabajo.

El impacto de una estrategia de gestión de la salud sobre factores como el absentismo, la productividad o los costes médicos es una variable a tener muy en cuenta, aunque tampoco debe perderse de vista la influencia de estas iniciativas en indicadores como el clima laboral, la motivación o el compromiso de los empleados.

En este estudio a nivel nacional e internacional realizado por IESE Business School, Centro Internacional de Investigación de Organizaciones (IRCO) se estudian ejemplos de empresas que se han acercado al modelo de empresa saludable.

Puedes descargar el estudio en pdf.

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