lesiones

Daños derivados del trabajo vs enfermedades profesionales. Para el trabajador son causa de dolor personal y de pérdida de ingresos, para los empleadores reducen la eficiencia operativa y para el Estado incrementan los gastos de la Seguridad Social.

Desde un punto de vista legal, el artículo 116 del Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Social (R.D. 1/94), define como enfermedad profesional «toda enfermedad contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena, en las actividades que se especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y desarrollo de esta Ley, y que esté provocado por la acción  de elementos o sustancias que en dicho cuadro se indiquen por cada enfermedad profesional».

Los daños derivados del trabajo tienen la consideración legal de accidente de trabajo. Es decir, cuando es  evidenciable la relación de la enfermedad con las condiciones de trabajo, al no estar incluida en la lista oficial se le trata administrativamente como si fuese un accidente de trabajo, con el fin de que el trabajador no experimente ninguna merma en el sistema de protección y tutela.

También se consideran como accidentes de trabajo las enfermedades previas que tuviese el trabajador, cuando sufren un agravamiento como consecuencia de un accidente de trabajo, así como también las que tengan su origen en el medio de curación del accidentado (Ejemplo: infecciones sanitarias durante la fase hospitalaria)

Entre los daños derivados del trabajo más frecuentes se encuentra la carga de trabajo; la carga física y mental del trabajo; estrés laboral; insatisfacción laboral y la patología de movimientos repetitivos, posturas forzadas y la incorrecta manipulación manual de cargas.

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo tiene entre sus principales cometidos el desarrollo de procedimientos y metodologías destinadas a facilitar la evaluación de riesgos laborales y la aplicación de las correspondientes medidas preventivas. En base a ellos se ha redactado el Manual para la evaluación y prevención de riesgos  ergonómicos y psicosociales en la PYME. Dentro de este objetivo se presta una especial atención a la pequeña y mediana empresa, dado que cuentan con menores recursos para llevar a cabo la acción preventiva. Estas limitaciones resultan más evidentes cuando se trata de abordar los riesgos laborales relacionados con los aspectos ergonómicos y psicosociales.

Este manual ha sido realizado conjuntamente por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo y el Instituto de Biomecánica de Valencia y es el resultado del proyecto «Prevención de riesgos ergonómicos y psicosociales en la PYME», cofinanciado por la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, en el marco de los proyectos subvencionados por esta Agencia en el año 2002 (OSHA/SME/2002).  Grupo OTP colabora estrechamente con el Instituto de Biomecánica de Valencia.

Según OSHA-EUROPA, la mayor parte de los Trastornos Musculo Esqueléticos TME de origen laboral se van desarrollando con el tiempo y son provocados por el propio trabajo o por el entorno en el que éste se lleva a cabo. También pueden ser resultado de accidentes, como por ejemplo, fracturas y dislocaciones. Por lo general, los TME afectan a la espalda, cuello, hombros y extremidades superiores, aunque también afectan a las inferiores pero con menor frecuencia.

Los problemas de salud abarcan desde incomodidad, molestias y dolores hasta cuadros médicos más graves que obligan a solicitar la baja laboral e incluso a recibir tratamiento médico. En los casos más crónicos, el tratamiento y la recuperación suelen ser insatisfactorios y el resultado puede ser una discapacidad permanente, con pérdida del empleo.

Muchos de estos problemas pueden prevenirse o reducirse en gran medida si se cumple la  normativa vigente en materia de seguridad y se siguen las indicaciones sobre buenas prácticas. Para ello es necesario evaluar las actividades laborales, aplicar medidas preventivas y comprobar que estas medidas no pierden su efectividad con el tiempo.

La formación específica en materia de Riesgos Ergonómicos tiene por objetivo proporcionar a las personas designadas para las actividades preventivas de la empresa unos procedimientos sencillos para la identificación y evaluación de los riesgos ergonómicos y psicosociales. Tanto los Recursos Preventivos (art. 32 bis L 54/2003) como los Trabajadores designados por la empresa deben contar con los conocimientos y capacidades necesarias para llevar a cabo su cometido: Vigilar el cumplimiento de las actividades preventivas.