Por José Burgos Lancero 
 
 Valorar Crisálida en unas líneas, incluso en un artículo es injusto, así que cambiaremos de estrategia:
“Cuenta la leyenda que había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así́ que el leñador se propuso hacer un buen papel.
El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona de bosque. El hombre, entusiasmado, salió́ al bosque a talar. Y en un solo día cortó dieciocho arboles.
-Te felicitó- dijo el capataz-. Sigue así́.
Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió́ a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así́ que, esa noche, se acostó́ bien temprano. A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió́ cortar más de quince arboles.
-Debo estar cansado- pensó́. Y decidió́ acostarse con la puesta de sol. Al amanecer se levantó decidido a batir su marca de dieciocho arboles. Sin embargo, ese día, no llegó ni a la mitad.
Al día siguiente fueron siete, luego cinco y, el último día, estuvo toda la tarde tratado de talar su segundo árbol.
Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los limites desfallecimiento.
El capataz le preguntó: – “¿Cuando afilaste tu hacha por última vez?”.
 
-¿Afilar? No he tenido tiempo de afilar . He estado demasiado ocupado talando arboles.”  
He ahí Crisálida: Una piedra que afilará tu hacha.
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Hay dos cosas que hay que tener muy claras en cuanto a formación. Hay dos tipos de cursos: 
  • Los útiles, con una base teórica y práctica sólida y resultados demostrados y testados ya sea sobre las materia en las que desarrolles tu profesión, nuevas tendencias en modelos financieros o una actualización sobre la reforma laboral.
  • Y otros cursos cursos que, simplemente, no te aportarán nada.

 Pues bien, Crisálida es del primer grupo.
A nivel profesional Crisálida es un baúl de herramientas válidas que te permitirán esgrimir tus cualidades y dar un salto de calidad en tu formación y posibilidades hasta donde tu estés dispuesto a llegar. No es de extrañar que un curso donde se aúnan una multiplicidad de disciplinas tan grande genere en Crisálida un cambio en el significado de formación.
Habitualmente estamos acostumbrados a que el profesor dé a conocer a sus alumnos unos conocimientos que el alumno puede poner en práctica o no.  Pues bien, en Crisálida, en primer lugar, la formación y la experiencia no es unidireccional, no solo de profesor-alumno/alumno-profesor. Si no que de modo transversal, los alumnos, entre ellos, generarán un foro común que cambiará las experiencias de cada una de las clases. Y, por otro lado, las sesiones no son impartidas ni recibidas si no vividas. Y ahí recala gran parte del valor de Crisálida: disfrutarás de la experiencia, te sentirás bien y te darás cuenta de cuanto has mejorado.
Eso es lo sencillamente maravilloso de Crisálida, vivir un suculento abanico de emociones que te dan pie a ser mejor.
Pero como cuenta la historia de la introducción, podrás ser el mejor leñador, abogado, conferenciante, economista, o universitario, como es mi caso. Pero si no tienes tu hacha afilada, al final, acabarás cansado, triste, contrariado.
Pero la diferencia entre el hacha del leñador y la nuestra es que nosotros no podemos dividir nuestra esfera profesional de la personal y por esta circunstancia para afilarnos necesitamos de autoestima, motivación y autoconocimiento. Y ahí radica la segunda parte de Crisálida y a la vez, a mi juicio, la mas maravillosa, la experiencia y formación en habilidades sociales y desarrollo personal que te permitirán mejorar tu relación con los demás y, a la vez, contigo mismo.
En resumen Crisálida a mi me ha permitido: 
  • Ser una persona con habilidades para comunicar una idea, tanto a nivel público en presentaciones, como interpersonal valiéndome de herramientas comunicativas tanto en castellano como inglés, técnicas de oratoria, debate, humor, etc.  Sabiendo estructurar y diseñar un discurso, argumentar una idea y defender unos argumentos. También evolucionando estas técnicas hacia la comunicación escrita.
  • Aplicar la gestión de conflictos y emociones a mi vida personal permitiéndome dar un salto de calidad a mis relaciones personales.
  • Las técnicas de negociación me han permitido poner en marcha proyectos dándome la fluidez necesaria para establecer relaciones sanas y válidas con las personas en las que se interaccionan acuerdos de vital importancia para el desarrollo de las ideas.
  • Aumentar mi creatividad, mi proactividad, mi positivismo, y conocimiento personal.

 En definitiva, Crisálida, me ha hecho ser una persona y profesional con herramientas para ser mejor. Y que esto repercuta tanto en mi beneficio personal como con nuestro alrededor donde, gracias a ese laboratorio de mejora continua que es crisálida, tendremos la oportunidad de demostrar el verdadero potencial que esa oruga tiene que, tras un proceso de metamorfosis en la crisálida, vuela sola.