Al contrario de lo que se suele creer, a hombres y mujeres les afecta por igual el apoyo de la familia en el trabajo y los conflictos entre la vida privada y la laboral, sin embargo, ellas suelen encontrar más apoyo y facilidades a nivel social para conciliar. Esta es una de las conclusiones del estudio sobre riesgos psicosociales de hombres y mujeres en el trabajo desarrollado por el equipo de investigación WONT de Prevención Psicosocial de la Universitat Jaume I, que establece importantes diferencias entre ambos sexos sobre como perciben y les afectan diferentes factores psicosociales en el trabajo. 
 
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales contempla la necesidad de considerar el sexo de las personas trabajadoras en la evaluación e intervención en factores psicosociales en el trabajo. Y es que en realidad, las diferencias por razón de sexo son importantes, según explica la profesora de Psicología Social, Eva Cifre. El estudio concluye que a las mujeres les afecta más que a los hombres la rutina, “les quema más un trabajo rutinario, y también les afecta más la falta de autonomía y de apoyo social”. Sin embargo, también hay coincidencias. A hombres y mujeres les influye prácticamente por igual la sobrecarga de trabajo; la ambigüedad de rol, es decir, no saber exactamente qué es lo que se espera de ellos y ellas; el mobbing o acoso laboral; la falta de competencia mental para desempeñar su labor y el conflicto familia-trabajo. La investigadora señala que este último dato es “especialmente interesante porque siempre parece que la interferencia de la familia en el trabajo afecta más a las mujeres. Siempre estamos luchando para que seamos iguales también en esto y parece que se va consiguiendo”.

El problema ahora es que, a pesar de afectar a ambos, el acceso a las medidas de conciliación es más fácil para las mujeres “ya no porque ellos no quieran, sino muchas veces porque las empresas o la sociedad no lo ven bien, especialmente en el sector privado, y aún son pocos los hombres que se cogen permisos de paternidad, excedencias…. Nos estamos encontrando con que a ellos les están afectando cada vez más los problemas o los conflictos que puedan producirse en el hogar pero la sociedad de momento no está respondiendo a esas necesidades que estamos creando desde otro lado”. En este sentido, los hombres participantes en el estudio perciben que tienen menos apoyo social.

El estudio concluye que “quizá en contra de lo esperado, son los hombres los que sufren un mayor riesgo (han de afrontar mayores demandas con menores recursos) y daño (burnout) que las mujeres. Por ello, quizá haya llegado el momento de plantearse hasta cuándo se deben mantener las políticas de discriminación positiva hacia las mujeres y cómo avanzar hacia una verdadera política de igualdad, al menos desde la perspectiva objeto de la presente investigación”. A ambos les afecta la interferencia entre la esfera pública y privada. La sociedad demanda que el hombre se involucre de manera efectiva en el cuidado de la familia, pero a la hora de hacerlo encuentra menos posibilidades, explica Eva Cifre. En este sentido, el estudio concluye que “se trata de conseguir la igualdad tanto en la empresa (apoyo del trabajo a la familia) como en el hogar (apoyo de la familia al trabajo) en ambos sexos, lo cual constituye una importante labor para la sociedad, sobre todo a través de formación y educación en contra de los estereotipos tan arraigados en nuestra sociedad”.

El estudio analiza también aquello que más motiva a mujeres y hombres en el trabajo, el denominado engagement. En este caso las diferencias encontradas por razón de sexo eran aún mayores que a la hora de valorar lo que les afecta negativamente.  Los hombres se muestran más “enganchados” positivamente al trabajo que las mujeres si perciben una baja demanda de trabajo y una alta competencia mental. Sin embargo, las mujeres se encuentran más motivadas si perciben un bajo conflicto de rol, es decir, tienen claro cuál es su labor, y tienen una cierta sobrecarga mental y emocional que perciben como un reto. La motivación aumenta además si piensan que pueden acometer el trabajo con una alta eficiencia.

Para el estudio, publicado en la revista Gestión Práctica de Riesgos Laborales, se realizó el cuestionario RED (Recursos_Experiencias_Demandas) desarrollado por el equipo WONT a una muestra heterogénea perteneciente a diversos sectores ocupacionales, compuesta por 1.444 trabajadores (39% hombres y 61% mujeres). Posteriormente, se profundizó en algunas cuestiones con un estudio entre personal docente e investigador y personal de administración y servicios de la Universitat Jaume I, con el fin de comparar las respuestas de hombres y mujeres que ocupaban los mismos puestos de trabajo.

El equipo de investigación WONT de Prevención Psicosocial, formado por miembros del Departamento de Psicología Evolutiva, Educativa, Social y Metodología de la UJI y dirigido por Marisa Salanova, trabaja en varias líneas de investigación con el fin de avanzar en el conocimiento de los factores psicosociales que afectan a los trabajadores y colabora con empresas e instituciones para transferir estos avances al mundo laboral.
Fuente: www.uji.es